logo
La seguridad, siempre de copiloto en las motos
17 Jan

En 2018 los motoristas representaron el 18% de los fallecidos en carreteras, según datos de la DGT, así como un 43% más de siniestralidad en accidentes de tráfico de usuarios de ciclomotores. El uso del casco es de cabeza, porque salva vidas, pero también el respeto del resto de usuarios de la vía, que tiene que ser un espacio compartido.

Enero es el mes por excelencia de las concentraciones moteras. La semana pasada, la cita de Pingüinos 2019 en Valladolid batió records de participación y esta semana es el turno de Motauros en Tordesillas.

La DGT reconoce a los motoristas como colectivo vulnerable, por el mayor riesgo de sufrir lesiones en caso de accidente de tráfico. Y por lo tanto, hay que tener especial precaución hacia ellos y ellos al circular. En 2018, la siniestralidad de los usuarios de ciclomotores se incrementó en un 43%, mientras que los motoristas representaron el 18% de los fallecidos en carretera, con 211 víctimas mortales.

El uso del casco, de cabeza

A pesar de las campañas de concienciación y que el uso del casco se ha generalizado, el año pasado, aumentaron los fallecidos de ciclomotores y motocicletas que no llevaban casco. Como recuerda Rafa Soto, CEO de Ecodriver –plan integral de Seguridad Vial Laboral- “los golpes en la cabeza son los que suponen mayor gravedad en un accidente de tráfico y el casco ayuda a absorber la energía de un impacto, disminuyendo la siniestralidad”. No solo es imprescindible utilizarlo en cualquier desplazamiento, sino que es importante hacerlo correctamente. Al fin y al cabo, es como el cinturón de seguridad de los coches: si no está bien ajustado, la eficiencia disminuye.

Condiciones climatológicas adversas

En invierno conducir sobre dos ruedas es aún más peligroso, no solo por las condiciones de la calzada, sino porque las motos de por sí tienen menos visibilidad para el resto de vehículos y en invierno hay menos horas de luz. Cuando hay condiciones climatológicas adversas, hay que extremar la precaución, aumentar la distancia de seguridad y aplicar técnicas de conducción defensiva.

El viento es el gran enemigo por el peligro que supone para la estabilidad. Hay que tener especial cuidado, sujetando firmemente el manillar y sobre todo, en los adelantamientos a vehículos voluminosos, por el riesgo de fuertes ráfagas de viento.

Con hielo o nieve es mejor dejar aparcada la moto en casa, pero si pilla de imprevisto, lo aconsejable si nieva, es conducir lo más vertical posible, reducir lo máximo posible la velocidad y seguir la banda de rodadura de los coches. Y aunque son poco conocidas, hay cadenas para las motos y spray para las ruedas, las llamadas cadenas líquidas.

Móvil y moto, una combinación imposible

La DGT se ha comprometido a luchar contra el uso del móvil en la carretera y ha anunciado nuevas sanciones, como la pérdida de 6 puntos. Los motoristas no son ajenos a estas infracciones ya que hay quien se mete el móvil dentro del casco para contestar una llamada, maniobra muy peligrosa porque supone no solo desviar la atención de la carretera, sino soltar el manillar y sujetarlo solo con una mano. Ojo: los cascos con auriculares inalámbricos  integrados tampoco se pueden usar, según el artículo 18.2 del Reglamento General de Conducción.

La velocidad, la gran tentación

Con el fin de reducir la siniestralidad en las carreteras y teniendo en cuenta que la salida de la vía estuvo detrás del 40% de los accidentes mortales en carretera convencional en 2018, a partir del 29 de enero la velocidad máxima para automóviles y ciclomotores en vías interurbanas pasará de 100 km/h a 90 km/h.

En carretera, para adelantar, tiene que haber una distancia mínima entre la moto y el vehículo al que se rebasa. Y en ciudad, la tentación de meterse entre los coches en un atasco tiene que ir acompañada de la prudencia para no llevarse ningún espejo retrovisor y teniendo en cuenta la anchura y condiciones de la calzada. Las motos no disponen de carriles específicos, por lo que hay que extremar la precaución.

Compartir espacio

Tampoco hay de momento medidas específicas para la movilidad de las motos, aunque cada vez sean más numerosas en las ciudades. Por ello, reducir la siniestralidad sobre las dos ruedas no sólo es responsabilidad de quien usa una moto, tal como subraya Rafa Soto: “la Seguridad Vial es cosa de todos y por lo tanto, el resto de usuarios de la vía han de tener en cuenta la vulnerabilidad de motos y ciclomotores a la hora de circular, extremando la precaución y respetando la distancia de seguridad”.  De hecho, el 50% de los accidentes de motos se producen cuando un turismo gira y se encuentra una moto y en el 70% de los siniestros entre coches y motos, el responsable es el conductor del turismo, según el director de la DGT, Pere Navarro.