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Nuevos límites de velocidad en las carreteras convencionales
29 Jan

A partir de hoy hay que pisar menos el acelerador en las vías convencionales, ya que la velocidad máxima permitida para los turismos pasa de 100 km/h a 90 km/h, mientras que para los camiones se unifica y pasa a ser de 80 km/h. El objetivo: reducir la siniestralidad en las carreteras, ya que la velocidad inadecuada está detrás del 20% de los accidentes.

El pasado 28 de diciembre el Consejo de Ministros aprobó la modificación de las velocidades máximas permitidas en las carreteras convencionales, publicándose en el BOE un día después. Hoy, 29 de enero, entra en vigor la reducción de la velocidad máxima en ese tipo de vías para turismos, motocicletas y camiones. O lo que viene a ser lo mismo: la modificación del artículo 48 del Reglamento General de Circulación sobre límites de velocidad en las carreteras convencionales.

El objetivo es reducir la tasa de siniestralidad. El 75% de los accidentes tiene lugar en las carreteras convencionales y la velocidad inadecuada está detrás del 20% de los accidentes con víctimas mortales.

Los cambios en las velocidades

A partir de hoy, en las carreteras convencionales los turismos y motocicletas no podrán circular a más de 90 km/h, mientras que los camiones, la velocidad máxima se unifica y pasa a ser de 80 km/h, el límite común para este tipo de vehículos en la Unión Europea. En el caso de los autobuses, la limitación genérica es de 90 km/h, salvo para los que no dispongan de cinturón de seguridad en los asientos, en cuyo caso es de 80 km/h.

¿Influye el ancho del arcén?

La nueva medida afecta a 11.856 kilómetros de la Red de Carreteras del Estado. Con el cambio en la normativa, se establecen los nuevos límites genéricos en función del tipo de vía –carreteras convencionales- y no de si dispone de arcenes con metro y medio de ancho. Es decir, es una limitación genérica para las carreteras que no son autopista ni autovía.

En cualquier caso, la atención, precaución y el sentido común siempre se han de imponer, ya que hay que adecuar la velocidad al estado de las carreteras y a las condiciones climatológicas, teniendo siempre en cuenta al resto de usuarios de la vía.