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10 formas de ser un Ecodriver
01 Mar

Con la primavera adelantada y la falta de lluvias, los índices de contaminación se disparan y en muchas ciudades se ha comenzado a aplicar protocolos para disminuir la polución. Y en consecuencia, restricciones a los vehículos. Conducir de forma responsable también implica la concienciación sobre el impacto que produce nuestro vehículo en el medioambiente y cómo reducirlo en la medida de lo posible.

El resultado de un invierno seco y temperaturas altas es esta primavera adelantada y la concentración de partículas contaminantes que han llevado, principalmente a los grandes núcleos urbanos, a imponer medidas para intentar reducir los índices de contaminación. Y este tipo de iniciativas suelen empezar por restringir el acceso a vehículos a determinadas zonas en algunos casos o reducir la velocidad máxima permitida en otros.

Al margen de estas medidas, es responsabilidad de todos conducir de forma eficiente para intentar reducir, en la medida de lo posible, el impacto del vehículo en el medioambiente. Es decir, reducir las emisiones de CO2  y, por lo tanto, el consumo de combustible. De hecho, con la práctica de la conducción eficiente se puede llegar ahorrar hasta un 15 %, por lo que también afecta a nuestro bolsillo.

La regla de oro de la conducción eficiente es mantener una velocidad constante, sin acelerones ni frenazos bruscos. Y a partir de aquí, consiste en intentar ahorrar combustible desde el momento, o incluso antes, de poner las llaves en el contacto:

Planificar la ruta

Consultar en el navegador la ruta antes de salir puede ser una gran idea para evitar dar rodeos innecesarios y atascos. O para plantearse un camino alternativo.

No acelerar al arrancar y rápido a segunda
Los vehículos ya vienen equipados con sistemas que regulan el encendido del coche. Acelerar al arrancar es una forma inútil de consumir carburante. Y la primera velocidad, solo para arrancar, es conveniente cambiar a segunda en cuanto se pueda.

Olvidarse de los acelerones

Hay que pisar el acelerador de forma progresiva e intentar no volver loco al cuenta revoluciones. En motores de gasolina se aconseja cambiar de marcha entre las 1.500-2.500 revoluciones y con diésel, entre las 1.300 y las 2.000.

Marchas largas, velocidad constante

Hay que intentar mantener la conducción con marchas largas, bajas revoluciones y a una velocidad uniforme. Pero siempre manteniendo el control sobre el vehículo y con capacidad de reacción ante los imprevistos.

No pasarse de frenada

Al bajar una pendiente es conveniente usar el freno motor, levantando el pie del acelerador. De esta forma, el consumo se reduce al mínimo. Al subir, se aconseja retrasar –siempre que sea posible– la reducción de marchas y acelerar ligeramente.

No pasarse de rápido

Ir a una velocidad demasiado elevada no solo es imprudente, sino que además incrementa el consumo de carburante.

Ventilación eficiente

Tanto la calefacción como el aire acondicionado pueden llegar a incrementar el consumo de combustible hasta un 25%, por lo que es conveniente no utilizarlo desproporcionadamente. Llevar las ventanillas bajadas supone un aumento del 5%.

Ojo a los neumáticos

Conducir con unos neumáticos con la presión inadecuada, además de deteriorar su estado, incrementa el consumo de combustible. También hay que revisar la banda de rodadura, para que no esté muy desgastada y la profundidad del dibujo, que no debe ser inferior a 1,6 mm.

No cargar en exceso

El consumo de combustible de un vehículo con sobrecarga en el maletero puede aumentar en un 5% cada 100 kilos.

Apagar el motor

Aunque muchos vehículos ya traen de serie el sistema Start/Stop, es conveniente recordar que  hay que apagar el motor si el vehículo va a estar detenido más un minuto. Especialmente conveniente en los atascos de las grandes ciudades.

Ecodriver, plan integral de Seguridad Vial, ofrece un curso de conducción eficiente en modalidad teleformación, para aprender a conducir de forma eficiente. En las 40 horas de duración del curso, se aprenden desde los conceptos básicos, las reglas para conseguir una conducción eficiente así como la respuesta ante determinadas situaciones en la carretera.